Calmar a un niño empieza por un adulto que pueda sostenerlo

Todos los niños se alteran a veces. A veces por miedo. A veces por frustración. O simplemente porque ha sido demasiado para su pequeño sistema nervioso. Y no, no necesitan escuchar “tranquilízate”. Necesitan sentir cómo se hace. Aquí tienes una guía sencilla para esos momentos intensos

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

11/10/2025

Imagen de Freepik

Guía para ayudar a calmar a un niñ@.

1. Regúlate tú primero

Tu calma es contagiosa. Si tú respiras… el niño empieza a respirar.

Tu estado es su referencia.

2. Pon en palabras lo que está pasando

Nombras lo que siente = su cuerpo baja intensidad.

Puedes probar con:

  • “Veo que estás muy acelerado”

  • “Siento que hay mucha tensión ahí dentro”

Traducir emociones ayuda a ordenarlas.

3. Respiren juntos (y sin complicarlo)

No necesitas técnicas especiales.
Hazlo simple. Hazlo con él. Despacito.

Cuando tú marcas el ritmo, su sistema te sigue.

4. Mover el cuerpo para soltar tensión

Si está muy activado, moverse ayuda:

  • Caminar un poco

  • Apretar una pelota

  • Sacudir “los nervios” de brazos y piernas

El cuerpo sabe cómo liberar lo que le sobra.

5. Rutinas de calma que ya conozca

La calma es más fácil cuando hay un camino aprendido:

  • Un rincón tranquilo

  • Un cuento breve

  • Una manta que da seguridad

  • Dibujar lo que siente

Repetir = seguridad.

6. Valida lo que siente

Evita:
- “No es para tanto” = lo pone más nervioso
- “No te pongas así” = se siente incomprendido

Mejor:
- “Entiendo que esto te ha alterado”
- “Estoy contigo, vamos poco a poco”

Validar baja defensas y abre conexión.

7. Recuerda: la calma es un aprendizaje

No buscamos que se calme ya.
Buscamos que aprenda cómo.

Paciencia + repetición + tu compañía = regulación emocional.

Acompañar NO es eliminar el malestar

No estamos apagando una emoción. Estamos enseñándole a caminarla con seguridad.

Cada vez que lo acompañas, su sistema nervioso aprende algo nuevo:
“Puedo estar mal… y también puedo volver a estar bien.”

Y tú eres la mano que lo guía de vuelta..

Vanesa Fumero y Cristina Fumero