Equivocarse no rompe el vínculo. Reparar lo fortalece
Todas las familias tienen días complicados. Gritamos. Perdemos paciencia. Nos arrepentimos. Es humano. Lo importante no es evitar el conflicto. Lo importante es qué hacemos después. Reparar es la oportunidad de enseñarle a tu hijo que: “Incluso cuando hay errores, seguimos estando bien.” Aquí tienes cómo hacerlo de forma sencilla.
Vanesa Fumero y Cristina Fumero
11/1/2025


¿Cómo reparar el vínculo con nuestros hijos?
1️. Pausa antes de acercarte
Regálate unos segundos para respirar.
La reparación funciona mucho mejor cuando vuelves desde la calma.
Tu paz = su seguridad.
2. Nombra lo que pasó (simple y directo)
No hace falta justificarte ni hacer un discurso largo.
Puedes decir:
✔ “Me enfadé y levanté la voz. Lo siento.”
Cuando lo haces, el niño entiende:
✔ No fue culpa suya
✔ Los adultos también se hacen cargo de sus emociones
3. Dale espacio a cómo se sintió
Que pueda hablar, aunque sea una frase.
Puedes validar así:
✔ “Entiendo que te asustaste.”
✔ “Tiene sentido que te enfadaras.”
Le das un mensaje poderoso: “Lo que tú sientes importa.”
4. Reafirma el vínculo
Después del conflicto, necesitan comprobar que no ha cambiado el amor.
Un abrazo, sentarse juntos, un gesto suave…
Tu presencia dice: “Estoy aquí contigo. Seguimos bien.”
5. Modelo real: los adultos también reparan
No sermonees. Muestra.
Calma + responsabilidad + respeto = aprendizaje emocional en acción.
6. Reparar no es ceder
Los límites siguen ahí. Pero desde un tono seguro, no desde el miedo.
Puedes decir:
✔“Esto no estuvo bien. Te ayudaré a hacerlo mejor.”
El límite se mantiene. El vínculo también.
La perfección no educa. La reparación, sí.
Cada reparación:
✔devuelve seguridad
✔reduce culpa y miedo
✔enseña que las relaciones resisten los errores
No se trata de ser perfectos. Se trata de volver a acercarnos.
Y eso, tú ya sabes hacerlo.
Vanesa Fumero y Cristina Fumero




