Misión deberes: cómo acompañar a tu hijo sin convertirlo en un campo de batalla
Tal vez cada tarde, o cada fin de semana, te pase lo mismo: dices “es hora de los deberes” y tu hijo se bloquea, protesta o se enfada. Tú intentas animarlo, pero terminas sintiendo que empujas una montaña. Antes de pensar que “no quiere”, recuerda algo importante: Muchos niños rechazan los deberes no por falta de voluntad, sino porque están cansados, inseguros o sienten que eso que tienen delante es demasiado para ellos. No estás sola. No estás solo. Y acompañarlo puede ser mucho más sencillo cuando sabes qué mirar.
Vanesa Fumero y Cristina Fumero
11/1/2025


Imagen de photoroyalty en Freepik
1. Busca la causa, no el conflicto
Antes de insistir, observa.
Pregúntate:
• ¿Está cansado?
• ¿Le parece demasiado difícil?
• ¿Tiene miedo a equivocarse?
Cuando validas lo que siente —“entiendo que te cueste empezar”— su cuerpo se relaja y la resistencia baja. No es magia, es conexión.
2. Divide la tarea para que deje de parecer una montaña
A veces el problema no es la tarea… es que parece enorme.
Si la troceas en pasos pequeños, tu hijo puede ver avances y sentir que sí puede.
Un pequeño logro alimenta la motivación más que cualquier discurso.
3. Crea un ambiente que ayude, no que distraiga
Un espacio tranquilo, sin pantallas, con rutinas claras y pequeñas pausas funciona mejor que cualquier “venga, concéntrate”.
El cerebro aprende mejor cuando sabe qué esperar.
La previsibilidad calma.
4. Acompaña… pero no hagas el trabajo por él
Estar cerca, apoyar y resolver dudas es acompañar.
Hacer los deberes por él no lo ayuda a sentirse capaz.
Tu presencia da seguridad.
Tu mano facilita, pero no sustituye.
5. Refuerza el esfuerzo, no solo el resultado
Cuando le dices:
“Seguiste aunque te costaba”.
“Te esforzaste mucho en esta parte”.
Le enseñas que lo valioso es intentarlo.
Los elogios centrados solo en la nota o el resultado pueden generar presión y miedo a fallar.
6. La conexión siempre vale más que la tarea
Si la situación se tensa, para.
Respirad juntos.
Vuelve cuando los dos estéis más tranquilos.
No conviene aprender en lucha.
El vínculo es siempre más importante que la página del cuaderno.
Si aun así sigue costando…
Si aplicas estas estrategias y notas que tu hijo sigue rechazando los deberes, tiene dificultades para concentrarse o sospechas problemas de aprendizaje, lo mejor es pedir ayuda profesional.
Un neuropsicólogo puede valorar qué está pasando y orientar de forma personalizada.
Vanesa Fumero y Cristina Fumero




