Tu mente es un jardín: lo que cuidas, crece

Lo que piensas, sientes y haces cada día no es casual. Tu mente funciona como un jardín: siembras, riegas… y cosechas. La buena noticia: puedes elegir qué quieres que crezca.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero

11/5/2025

Imágen de Freepix

Semillas que se plantan sin darte cuenta

Cada experiencia, pensamiento y emoción es una semilla.
Algunas traen calma.
Otras traen presión, comparación o miedo.

Muchas veces ni siquiera elegimos cuáles caen…pero sí podemos elegir cuáles cuidar.

La atención es el agua

Lo que más riegas, más fuerte se vuelve.

Si riegas:

  • Gratitud

  • Descanso

  • Autocompasión

= florece bienestar.

Si riegas:

  • Preocupación

  • Crítica

  • Exigencia extrema

= esas plantas también crecen. Y rápido.

Las malas hierbas no son fallos

Todos tenemos hierbas que preferiríamos no ver: pensamientos incómodos, emociones intensas, viejos hábitos que vuelven.

Pero su presencia no significa que estés haciendo algo mal. Solo dicen: “Aquí hace falta un poco más de cuidado.”

Puedes podar, replantar y redirigir

Tu jardín mental es moldeable. Y los cambios no tienen que ser grandes para funcionar.

Pequeños cuidados diarios como:

-Pausas para respirar
-Límites que te protegen
-Pedir ayuda cuando hace falta
-Tiempo para lo que te nutre

Esto es jardinería emocional.

Un jardín no es perfecto… es vivo

No buscamos eliminar emociones “negativas”. Buscamos equilibrar: que la preocupación no lo ocupe todo.
Que la calma tenga un lugar. Que la alegría encuentre espacio.

Tu mente cambia cuando cambias lo que eliges cuidar.
Y hoy puedes comenzar a regar lo que te hace bien.

Vanesa Fumero y Cristina Fumero